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Se devalúa la Majestad y Solemnidad de la Presidencia de la República Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.

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Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.

He venido observando cómo en nuestro país, algunos de los valores y fundamentos, más sagrados de nuestra democracia y sistema de convivencia vienen desmoronándose últimamente, ante lo que pareciera la indiferencia, la aceptación y la capitulación de la mayoría de los costarricenses. O sea, que todo parece indicar que nuestra indolencia, apatía o pachorra por la Costa Rica que con tana visión, entrega y sacrificio construyeron nuestros antepasados es tal que nuestra generación está dispuesta a verla desaparecer sin desafío alguno.

LOS VALORES UNIVERSALES Y LOS VALORES CIRCUNSTANCIALES

Ciertamente debemos reconocer que estamos viviendo la época de la mayor explosión de cambios en la historia humana, y que los mismos nos suele someter a una vorágine o turbulencia que amenaza con arrastrarnos en la dirección de cada ráfaga de cambio que nos llega. Y que lo anterior suele impactarnos aún más, si no tenemos un ancla ni un timón que nos permita mantener nuestro rumbo independientemente de los vendavales temporales que nos llegan. Pero, aun así, es necesario que, como individuos y como sociedad asumamos una actitud más crítica frente a todo cambio que se asoma a nuestra vida. Es preciso, asimismo, que reconozcamos que existen una serie de valores universales inmutables, o sea, que nunca cambian y a las cuales es preciso que nos anclemos. De lo contrario, corremos el riesgo de no solo encallar y caer en un profundo abismo, sino, lo que es peor, de perder toda nuestra esencia e identidad, y consecuentemente, de ser todo, menos nosotros mismos. Y eso es lo peor que le puede pasar a un pueblo, su virtual aniquilación como tal. En otras palabras, corremos el riesgo de convertirnos en un pueblo estándar compuesto por individuos estándar.

HACIA UNA SOCIEDA EN QUE TODO VA Y POCO IMPORTA

Todo lo anterior, nos está transformando en una sociedad en que todo va, todo es válido y poco importa; en una sociedad en que todos podemos hacer lo que queremos porque tenemos los mismos derechos, aunque no estemos dispuestos a hacer ningún esfuerzo ni asumir ninguna responsabilidad. Nos estamos convirtiendo en la sociedad del facilismo en el que yo me merezco todo porque sí. Una sociedad en que existe un creciente desdén hacia el que se esfuerza; y, por lo tanto, en la cual se penaliza el esfuerzo mientras se justifica, estimula y hasta de premia la desidia, el desgano y la negligencia.

Por desgracia, la actitud antes descrita, está permeando hasta las fibras más íntimas del ser costarricense, está formando parte integral de la psique individual y colectiva de nuestra sociedad. Porque son insospechables las áreas críticas y fundamentales del quehacer nacional las que están siendo impactadas por esta actitud que crece día a día entre nosotros.

EL IGUALAMIENTO HACIA ABAJO

Reconozco que a propósito no suelo perder oportunidad para revisitar el concepto que he bautizado con el nombre de igualamiento hacia abajo.

¿Y qué es el igualamiento hacia abajo?

Se trata de la actitud asumida por algunas personas que, al estar presa y atrapada por la cultura del facilismo, llegan al convencimiento de que, si alguien puede hacer algo, ellas también lo pueden hacer, aunque no tengan la más mínima actitud ni aptitud para hacerlo. O sea, la persona que se iguala hacia abajo, siempre suele observar a los ineptos que están en posiciones para las cuales no están preparados ni son aptos, y entonces, en un proceso mental de igualarse hacia abajo se dice a sí mismo: Si ese puede, yo también puedo. Y con ese marco mental, se candidatea o se manda, como dicen los muchachos. O sea, se lanza a cualquier puesto que le gusta; y repito, aunque no tenga la más mínima capacidad ni preparación para mandarse.

Lo que hace el igualamiento hacia abajo es que las personas pierdan completamente la noción de la dimensión de su aspiración.

LA DEVALUACIÓN DE LA MAJESTAD Y LA SOLEMNIDAD DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

En estos días, he observado horrorizado la dimensión en que el proceso del igualamiento hacia abajo ha penetrado profusa y profundamente las aspiraciones que siguen aflorando por la posición más importante de nuestro país: La Presidencia de la República. ¡Qué espanto!

Ya suman casi tres docenas de personas (noten que no digo políticos), las que directa o indirectamente han expresado su intención de mandarse a la presidencia de nuestro país.

Lo preocupante es que, la actual invasión del proceso de igualamiento hacia abajo al puesto de la Presidencia de la República, está deteriorando y devaluando muy rápidamente la majestad, la dignidad y la solemnidad de la que es, sin duda alguna, la más alta distinción que el pueblo de Costa Rica le puede conferir a uno de sus hijos o hijas. Y, por lo tanto, es una verdadera pena observar la manera en que la están trivializando.

Me dio más pena que risa leer un meme que me llegó hace un par de días, en que, justamente, haciendo mofa de la cantidad de potenciales candidatos a la Presidencia de la República de nuestro país, que vienen surgiendo cuan abejones de mayo; en que dicho meme humorístico, parafraseando a la extraordinaria sentencia de don Julio María Sanguinetti, dos veces, Presidente de la República Oriental del Uruguay (1985-1990 y 1995-2000), sentencia lo siguiente: En donde haya un costarricense, esté donde esté, hay un candidato a la Presidente de la República.

Lo anterior es solo una muestra de la trivialización, y consecuentemente, de los estragos que el igualamiento hacia abajo está causando a nuestro país.

UNA IMPORTANTE ACLARACIÓN SOBRE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Señalo para subrayar que el Presidente de la Republica es por mucho, el gobernante de mayor rango en el país, y, que, por otro lado, LA FUNCIÓN DE GOBERNAR ES EN ESENCIA Y POR EXCELENCIA UNA ACTIVIDAD TÍPICAMENTE POLÍTICA. O sea, es una posición que sólo debería ser ocupado por una persona AVEZADA EN POLÍTICA. Lo anterior, si de verdad pretendemos que el gobierno no fracase, más tenga el éxito que los ciudadanos esperan y merecen. Me explico, porque al igual que se necesita un buen médico cirujano para operar un paciente, se necesita un buen líder político para gobernar. Con el agravante de que, si el cirujano falla, mata a sólo un paciente, pero si falla el gobernante, “MATA A TODO UN PUEBLO”. Y por eso: ZAPATERO A SUS ZAPATOS.

Concluyo, señalando que si en alguna época de nuestra historia moderna, vamos a necesitar de un extraordinario liderazgo en el Gobierno de Costa Rica, será para la administración del próximo cuatrienio 2022-2026. Por lo tanto, el pueblo de Costa Rica no tendrá mayor espacio de maniobra en esta oportunidad a la hora de elegir. O sea, una escogencia equivocada, tendrá terribles consecuencias para el país por muchísimos años, y muy especialmente, para las grandes mayorías pobres y vulnerables. Así las cosas, debemos tomar nota de que, todos los que no son políticos y/o cuya aspiración se fundamenta en el igualamiento hacia abajo; y consecuentemente, no reúnen las condiciones políticas necesarias para gobernar el país, sólo están tratando de llenar su enorme ego, aunque para ello, tengan que engañar a todo el pueblo costarricense.

Necesitamos elegir un Líder Político Total, porque sólo así podremos aspirar a tener un gobierno capaz de lograr que Costa Rica funcione para todas y todos los costarricenses.