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FMI desenmascara al gobierno. Editorial. PORTADA Diario Extra. 16 de Enero.

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El gobierno de Carlos Alvarado se caracteriza por asemejarse al cuento “Pedro y el lobo”. Ya nadie le cree absolutamente nada, pues está plagado de engaños.
La falta de transparencia y sinceridad es un golpe directo a la credibilidad del Ejecutivo, peor aún, la incongruencia en sus mensajes y las verdades a medias lapidan cualquier mensaje.
El gobierno del PAC es también como Poncio Pilatos porque se lava las manos.
Esta vez la prueba más fehaciente de las mentiras de este gobierno se relaciona con la reciente reunión que sostuvo el sector sindical con los representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Fue en ese encuentro donde el organismo internacional desmintió al Ejecutivo y aclaró que en ningún momento se pidió a la administración Alvarado Quesada la venta de activos, ni se condicionó la entrega del préstamo por $1.750 millones a proyectos como empleo público o aprobación de más tributos.
La institución manifestó que nunca propuso eso y que más bien fue el gobierno quien planteó dichas posibilidades para encontrar una sostenibilidad económica financiera en medio de la crisis que se atraviesa.
Las palabras certeras de Manuela Goretti, jefa de la misión del FMI para Costa Rica, fueron las siguientes: “Lo que se analiza es la oferta del gobierno para garantizar la sostenibilidad de la deuda, no se solicitó vender activos ni ninguna otra condición”.
Claro y conciso. Miente el presidente, mienten ministros como Elián Villegas y Pilar Garrido, también Geannina Dinarte, cuando repiten una y otra vez que deben tomarse medidas tan extremas como más tributos y recortes salariales al sector público porque de lo contrario acceder a fondos de organismos internacionales sería imposible.
La propia Goretti dijo en esa cita con los sectores sociales que el FMI escucha con mucho interés la opinión de la sociedad civil para tomar decisiones y derriba una vez más la posición autoritaria del gobierno.
Hizo el Ejecutivo todo el drama cuando citó las mesas de diálogo multisectorial. ¿Se trató de una farsa para hacer creer al FMI que los sectores sociales eran afines a su línea, que estaban de acuerdo con sus intereses? Si eso ocurrió de tal forma, es una barbaridad.
Este actuar solapado y desvergonzado sigue restándoles credibilidad al presidente y su equipo, por ende genera resistencia ciudadana a aprobar planes y acciones como más impuestos, recortes y venta de activos.
Sabemos que el tema del préstamo por $1.750 millones puede representar una de las decisiones claves en materia económica para la historia de Costa Rica, sin embargo el secretismo y el silencio abrumador de los interlocutores hacen que este asunto se vuelva cada vez más tedioso y dudoso.
Las intenciones reales del gobierno son desconocidas, insiste en poner sogas en el cuello de los costarricenses y se niega a entrarle de lleno al tema de la evasión, la elusión y el contrabando, que se ha comprobado escamotean al fisco miles de millones de colones.
Eso de meterles la mano en la bolsa a los ciudadanos es una necedad.
Los desencuentros entre ministros son otra prueba de la negligencia y el doble discurso, tal como ocurrió con el caso del eventual incremento del impuesto al valor agregado (IVA) del 14% o de tasar las transacciones bancarias.
Esas intenciones planteadas por Pilar Garrido, ministra de Planificación, y Geannina Dinarte, titular de Presidencia, fueron desacreditadas por el ministro Elián Villegas en tan solo 24 horas, como si estuvieran jugando al teléfono chocho.
Esas contradicciones y mensajes distorsionados confunden a la ciudadanía y cada mensaje del presidente Carlos Alvarado carece de cualquier interés, cada vez que se pronuncia genera nublados.
Ya basta de tanta mentira. El gobierno debe dejar de ensañarse contra el pueblo y zocarse la faja porque pretende que todos paguemos los despilfarros en las instituciones públicas, los sobresueldos, los privilegios, los viáticos, las ricas comidas, los cafecitos, la gasolina de los jerarcas, los celulares y tras de eso los chorizos con las compras públicas, como viene sucediendo desde hace décadas.
En buena hora el FMI toma en cuenta la opinión de los sectores sociales y entiende que todo lo perpetrado para acceder a ese dineral se maquina contra la voluntad de la mayoría del pueblo.